viernes, 22 de marzo de 2013

Los saberes de mis estudiantes


El día de hoy aplique dos exámenes de otras materias. Otros docentes aplicaron exámenes míos de matemáticas, y ya es usual que el formato de diseño de todos nuestros exámenes sea aún en forma tradicional, como son opción múltiple, complementación, correlación de columnas, falso y verdadero, preguntas abiertas, etc.

Porqué comienzo por esta experiencia. Básicamente por dos situaciones o estrategias seguidas por los grupos para resolver y contestar dichos exámenes, pues llamo a mi atención que muchos alumnos los terminan de contestar antes de treinta minutos, los grupos son numerosos y es difícil separarlos para evitar copiarse los unos a los otros, de tal forma que si como aplicadores somos benévolos, se darán sus mañas para pasarse las respuestas indiscriminadamente.

Por otro lado, pude constatar que fuera de las estrategias comunes y corrientes de socialización de la información, hubo algunos alumnos que con celular en mano y con conectividad a Internet, buscaban la información en forma "moderna", mi manejo de situaciones se destacó al intentar inhibir a los alumnos que no copiaran con descaro, pero en el caso de los que buscaban sus respuestas en sus equipos móviles, no les hice ninguna observación, pues a decir verdad, también fueron muy discretos, que creo que ni sus compañeros se percataban de la recursividad para resolver sus exámenes. Al no ser mis materias, no sabré los resultados del experimento con estos chicos, que ubico perfectamente por ser mis alumnos.

En cambio mi estilo de diseñar exámenes, quizá no sea acorde a las especificaciones de la prueba ENLACE o PISA, pero si son de solución analítica, que implica el uso de fórmulas, identificación de datos e incógnitas, sustitución de datos en formulas y procedimientos hasta llegar a resultados. Además los tipos de exámenes son diferentes en cantidad de cuatro o más.

Mis alumnos ya saben con anticipación que el diseño y elaboración de formularios, es requisito para presentar examen, además de sus respectivas calculadoras e instrumentos de escritura. El tiempo que necesitaban para resolver los mismos exámenes hace seis años, tomaba solo dos horas o cien minutos, de hecho en función de dichos saberes, habilidades o competencias, de esas generaciones no requerían de más tiempo y con resultados distribuidos normalmente entre no promovidos, promovidos con regular, buena y excelente calificación.

Al día de hoy, se les concedieron de tres a cuatro horas, y con ejercicios parcialmente resueltos y con faltantes en cálculos, que impactaran en su resultado final por concepto de evaluación escrita, que es la que solicitan nuestras autoridades, en contraposición con el espíritu de la Reforma de la RIEMS, en donde la evaluación es diagnostica, en proceso y sumativa. (Acuerdos secretariales 444 y 445)

Con las observaciones aquí descritas se detecta una muy marcada y fuerte deficiencia en términos académicos, que deja mucho que desear con respecto al trabajo desarrollado por los docentes en niveles de educación básica. Dejándonos a los docentes de nivel medio superior en seria desventaja, para esforzarnos y aumentar los promedios generales de una calificación de llegada al bachillerato de 1 a dos enteros hasta la de seis a siete, para el grueso de la población estudiantil.

Continuara...

 

Mi confrontación con la docencia


 Mi confrontación con la docencia.

Mi trayectoria profesional como Ingeniero Industrial, coincidió prácticamente con la finalización de mis estudios de licenciatura, pues me empleo por primera vez con un ingeniero que fue mi maestro en la carrera y me ofreció mi primer trabajo, esto fue en 1979. Como docente no es muy remota si lo vemos en función de mi edad. Nací en 1956, y mi labor docente solo se remonta a principios de este milenio, pues inicie por allá de 2001 en el mes de septiembre en el nivel superior, sin experiencia previa en la docencia, con todo fui invitado a trabajar en 5º semestre con alumnos de la carrera de Ingeniería Industrial en el Tecnológico de Jocotitlan con una materia que era Control de Calidad. A partir de allí serví hasta julio de 2004; haciendo un lapso de un año para buscar incursionar en nivel bachillerato, cubriendo en el mes de agosto de 2005 un interinato que duro un año justamente en una preparatoria del municipio de San Felipe del Progreso, una vez concluido dicho ciclo, me cambie al municipio donde laboro hasta el día de hoy. Por esas mismas fechas también ingrese al Conalep Atlacomulco, en ambos niveles con asignaturas en Matemáticas.

En mi caso particular si tengo que reconocer que mi aventura de ser maestro no fue basada en la planeación ni en la preparación y formación como tal, sino por el contrario, fue totalmente circunstancial. Yo me encontraba desempleado, aunque tenia un negocio propio y familiar junto con mi esposa como maquilador de perfumes de replica. Negocio en el que no iban bien las cosas y si me obligo de algún modo a probar con la docencia. Tengo un buen amigo que acababa de perder a su señor padre y en el afán de darle a conocer mi pésame, se dio la platica de estar trabajando en el Tecnológico de Jocotitlan y de allí surgió la invitación de entrar a trabajar en el Tecnológico, pues se requería un maestro con experiencia en Calidad, y yo era esa persona para ocupar la vacante.

Una vez que me entreviste con el director, inicie prácticamente al siguiente día a enfrentar a mi primer grupo con esa materia, no tuve tiempo de planear las cosas, solo me avente “al ruedo”. Había muchas experiencias que compartir con los futuros ingenieros, solo fue cuestión de tiempo para ir conociendo los contenidos programáticos e ir haciendo ajustes y adaptaciones sobre la marcha, para cumplir con los programas; después ya se dieron las cosas para planear y preparar mejor las clases y sacar las primeras generaciones de ingenieros industriales en Calidad, esto por allá del año 2004.

Al paso del tiempo vi reflejados los beneficios de trabajar para un buen patrón como es gobierno del estado con todos los beneficios sindicales, salariales y diversas prestaciones de un sindicato tan importante como es el SMSEM. Por el lado de la satisfacción de estar en el aula con los tres grados del nivel, tanto en prepas como en Conalep, no ha sido miel sobre hojuelas, ya que por no tener una formación pedagógica ni especializada, a diferencia de un maestro normalista (?), no me ha sido tarea fácil, poder ayudar eficaz y eficientemente a las generaciones de alumnos que han pasado por mi aula en estos once años. Ellos llegan cada generación con peores desventajas académicas y yo no acabo de pulimentar todas las facetas y aristas de mi quehacer diario como docente.

Por lo que me he propuesto , aprovechar todas las oportunidades de capacitación docente y actualización para tratar de equilibrar mis desventajas, con una mejor actitud, hacia el beneficio académico de mis alumnos en el presente y en el futuro por venir. Esta especialidad que ahora inicia la estoy tomando con mucha presteza, cuidado y atención. No me es fácil leer y comprender las lecturas de escritos muy elaborados, pero estoy haciendo mi mejor esfuerzo; si tengo que reconocer que percibo muy fácilmente, cuando alguien no lo hace y entonces me vuelvo muy critico con quien desperdicia de esa manera el tiempo y las oportunidades.

Ing. Ariel Campirán Miranda